Primavera 2014

Biblia y Religión

La Verdadera Historia de Noé

T. Brandon Sexton

El lanzamiento de la película Noé de la Paramount Pictures en marzo de 2014 ha generado revuelo y comentarios por parte de los cinéfilos tanto religiosos como seculares. La película despliega una cinematografía impresionante al igual que de grandes nombres de actores entre los cuales se encuentran Russell Crowe (como Noé), Jennifer Connelly y Anthony Hopkins.

Sin embargo, existe el elemento de la controversia en cuanto a la interpretación de la historia bíblica en el libro del Génesis por el director Darren Aronofsky. Algunos críticos se quejan de que el guión se desvía drásticamente del relato bíblico; aun así, Scott Franklin uno de los productores de la película, le dijo a la revista Entertainment Weekly mientras que el filme se encontraba en producción: «Noé es una sección muy corta de la Biblia con muchos hilos sueltos, así que definitivamente tuvimos que tomar algo de expresión creativa en ello. Sin embargo, pienso que nos apegamos bastante a la historia, y en verdad no nos desviamos de la Biblia». 

Por supuesto que los cinéfilos sacarán sus propias conclusiones. Nada más que en medio de toda esta propaganda de interpretación creativa y controversia, ¿nos hemos pasado por alto la verdadera historia de Noé y la idea detrás de lo que nos quiere transmitir la Biblia? 

UN NOÉ PRECONCEBIDO 

Ya sea viendo la película, las opiniones de los críticos, o la novela descriptiva basada en el argumento de la película, definitivamente puede decirse una cosa: esta interpretación de Noé y el Arca no es la representación típica vista en los libros de cuentos infantiles. La novela descriptiva de Noé por Aronofsky y su socio Ari Handel, publicada inicialmente en francés por Le Lombard Brussels, describe un sombrío, casi apocalíptico escenario antes del diluvio. La sinopsis oficial de Le Lombard lo representa como «un mundo sin esperanza, un mundo sin lluvia sin cultivos, dominado por adalides junto con sus hordas bárbaras». Los arboles han sido destruidos por la humanidad debido a la falta de respeto al medioambiente, así como animales indefensos son cazados por su marfil o aniquilados indiscriminadamente.

La versión de la película sobre el personaje principal tampoco es la persona que podamos recordar de los libros de cuentos. La novela descriptiva de Aronofsky presenta a Noé como «un buen hombre» además de continuar describiéndolo como «experimentado cazador, mago y curandero». También durante una entrevista con el Entertainment Tonight, Russell Crowe comenta: «Lo curioso de esto, es que la gente considera a Noé como una figura benevolente… . ¿Me están bromeando? Este es el tipo que se quedó ahí nada más viendo perecer a la población entera del planeta. Nada de benevolente, ni siquiera era amable». 

Lo que es más, nos presentan gigantes de más de 3 metros con seis brazos llamados los «Vigilantes», ángeles caídos que viven en la tierra, los cuales eventualmente son persuadidos a ayudar a Noé a construir el arca y protegerla de atacantes humanos barbaros. Estos seres monstruosos son un buen ejemplo de la «expresión creativa» extra-bíblica.

Inclusive, hasta los animales en esta nueva versión de la historia son diferentes, no se utilizaron animales vivos en la filmación. En un artículo del Directors Guild of America Quarterly (Gremio de Directores de América), Aronofsky explica que en asociación con el departamento de arte del Industrial Light & Magic, «tuvimos que crear todo un reino animal. Todos los animales en la película están ligeramente retocados; No quise el típico oso polar, elefante y león caminado al arca, no quise una toma de la cabeza de la jirafa mirando por encima de la baranda».

Brian Godawa, quien escribió sobre Noé en su novela Noah Primeval, ayuda a explicar algunas de las controversias asociadas con la trama de Aronofsky. En su revisión del guión de una versión más temprana, Godawa comenta que mucha de la historia de la película se encuentra basada en el libro apócrifo de Enoc y el pseudoepígrafo Libro de los Jubileos contrario al relato de la Biblia.

También hace notar que el guión enfoca pesadamente en el ambientalismo: «Hay que admitir que, el guión incluye asesinato y violencia contra el hombre como maldad adicional, aunque esto es secundario en la historia. El pecado principal en el guión de Noé es la violencia del hombre contra el medio ambiente». En la historia existen también elementos de magia y chamanismo—por ejemplo, cuando Noé visita a su abuelo Matusalén y recibe unas semillas mágicas que permiten el crecimiento de un gran bosque para proveer madera para el arca.

Polémica aparte, Noé la película, promete entregar un cuento fantástico de legendarias proporciones, con muchos efectos especiales. El equipo de Industrial Light & Magic recalcaron que en una escena animal, utilizaron una de las interpretaciones en computadora más difíciles en la historia de la compañía. En conjunto, la película tiene el potencial de ser un éxito taquillero a recordar.

Sin embargo, ¿es acaso el relato de Noé en la Biblia material para darnos algo épico? ¿Es su intención la de simplemente entretenernos? o ¿su intención es conectarnos personalmente y ayudarnos a considerar en cómo aplicar lo que aprendemos día con día en nuestras vidas?

¿Cuál es el verdadero propósito de la historia de Noé, y que es lo que de hecho dice la Biblia sobre su ejemplo? 

LO QUE SABEMOS SOBRE NOÉ 

La historia bíblica de Noé es una narración del vasto contraste entre la sociedad antediluviana y la vida de un hombre, quien su humilde obediencia a Dios lo pone aparte.

La Biblia no provee gran cosa de detalles en cuanto al trasfondo de la historia, pero podemos poner ciertos indicios juntos. El libro del Génesis menciona a los «grandes héroes que desde la antigüedad ganaron renombre» (Génisis 6:4, Reina Valera Contemporánea), así como el rápido progreso del desarrollo de una ciudad posdiluviana, ambos sugieren la posibilidad de una ya establecida civilización antediluviana. Se nos dice también de árboles de olivo (8:11), plantas verdes o «hierbas» (9:3), así como la decisión de Noé de plantar un viñedo poco después del diluvio (9:20), implicando la continuación de un sistema agrícola antediluviano. Dicho esto, no es una gran cosa de información para poder ampliar referente al medio ambiente en el que vivía Noé. 

En lo que las Escrituras enfocan más claramente es en la humanidad y la sociedad de la época. La sociedad antediluviana había tomado un vuelco moral para lo peor; había decaído y vueltose «corrupta… [y] llena de violencia». La Biblia explica «que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que todos los planes y pensamientos de su corazón eran siempre los de hacer sólo el mal» (Génisis 6:11, 5). Incluso con los ejemplos modernos de atrocidades genocidas, es difícil de imaginar una época o lugar en donde cada uno estaba inclinado a la maldad, odio y violencia todo el tiempo. 

Es en este moralmente envilecido escenario donde se nos presenta a Noé. Entendemos que «Noé tenía seiscientos años de edad cuando fue inundada la tierra» (Génesis 7:6). Piense en lo que testifico, aprendió y experimentó durante este largo periodo de tiempo. Esto es bastante difícil de imaginar, pero considere que a pesar de vivir en la sociedad corrupta de su época, Noé era totalmente diferente a cualquiera de los demás. En contraste con la desolación moral a su alrededor, se le describe como «un hombre justo, sus acciones perfectas entre la gente de su pueblo»; la Escritura dice que él «anduvo con Dios» (Génesis 6:9, RVC). Esto quiere decir que Noé era moralmente diferente; de como vivía y se comportaba no era del todo la manera como se comportaban y vivían aquellos de la sociedad que le rodeaba.

RESISTIENDO A LA SOCIEDAD 

¿Qué tan difícil es vivir como Noé lo hizo, de una manera totalmente diferente a la de los demás a nuestro alrededor? Los psicólogos y neurocientíficos que estudian la conformidad social y el comportamiento gregario, también llamado «instinto gregario», se hacen la misma pregunta. El diccionario Oxford en línea explica el instinto gregario como «una inclinación de la gente o animal de comportarse o pensar como la mayoría», y la investigación sugiere que esta proclividad es increíblemente difícil de vencer.

El neurocientífico Gregory S. Berns escribe: «Tristemente, este comportamiento de rebaño es la norma no solo de las ovejas, sino también de los humanos… . Nuestros cerebros están diseñados para hacer caso omiso a nuestras propias percepciones, aceptar todo el tinglado y hacer todo lo que los demás hacen» («The Stupidity of Crowds,» Psychology Today [«La Estupidez de las Masas»]). Refiriéndose a un proyecto de investigación sobre la conformidad social, utilizando electroencefalogramas fMRI (Imagen por Resonancia Magnética Funcional) a participantes, Berns menciona también estos sorprendentes descubrimientos: «Primero, cuando los individuos se conforman a la opinión de grupo aun cuando el grupo está equivocado, observamos cambios en circuitos de la percepción en el cerebro, sugiriendo que los grupos cambian la manera en que como percibimos al mundo. Segundo, cuando un individuo se opone contra el grupo, observamos una fuerte activación en la amígdala, una estructura cercanamente asociada con el temor. Todo esto me dice que no solo nuestros cerebros no están conectados para el pensamiento verdaderamente independiente, si no que toma mucho esfuerzo vencer el miedo de defender sus propias creencias y expresarlo».

Esto sugiere no solamente que lo que hizo Noé durante los 600 años hasta antes del Diluvio fue increíblemente difícil, sino que también, no es menos difícil para cualquiera en cualquier era de la existencia humana. ¿Cómo le hizo entonces? ¿Cómo fue posible para Noé hacer lo que parece ser tan difícil de lograr para los humanos? La respuesta es lo que hace la narrativa bíblica de Noé tan valiosa para nosotros personalmente. 

Un indicio del carácter de Noé puede encontrarse en el Nuevo Testamento, cuando el apóstol Pedro le describe como «un proclamador de justicia» (2 Pedro 2:5). Esto significa que de palabra y ejemplo, la intención de Noé fue la de influenciar a la gente de manera positiva—enseñarles o mostrarles una mejor manera de vivir. Es partir de la descripción del carácter del hombre (Génesis 6:9, RVC) que comenzamos a entender como le fue posible vencer el comportamiento gregario y vivir de manera diferente a la de los demás a su alrededor. 

Para empezar, Noé era justo. En ocasiones la palabra hebrea es traducida «justo» o «recto». El Theological Wordbook of the Old Testament (Vocabulario Teológico del Antiguo Testamento) explica que la raíz de esta palabra hebrea «básicamente denota conformidad a un patrón ético o moral». Noé vivió bajo una norma firme, y la utilizó para tomar decisiones morales y éticas.

Seguidamente, entendemos que Noé fue «irreprochable entre la gente de su tiempo». La palabra «irreprochable» indica un estado de estar limpio o íntegro y apunta al concepto de que Noé permaneció intachable e intacto mientras vivía en un mundo entredicho moral y éticamente. Otra manera de ver esto es que Noé no renunciaría a sus normas bajo presión debido a sus contemporáneos.

Finalmente, se nos da la fuente de los valores que Noé sostenía como muy importantes: «caminó con Dios». Esta breve declaración no solo identifica la fuente sino también demuestra una marcha consistente en la aplicación de los patrones que Noé aplicó, los cuales establecieron en general la dirección en su vida. Sus medidas de acción pueden describirse como 1) Establecer patrones que vienen de una fuente correcta; 2) tomar decisiones basadas en esos patrones, y no transigir; y 3) Proceder consistentemente con el transcurso del tiempo para poder desarrollar en conjunto una dirección moral. Practicando altos niveles es una manera segura de contrarrestar la presión de conformar a lo que sea lo que la multitud o grey esté haciendo, aun si, como en el caso de Noé, la multitud son todos los demás. Como resultado de su voluntad de ser diferente—aceptar la palabra de Dios y obedecerla—él y su familia fueron salvados de la inundación, y a través de ellos a la humanidad se le dio un nuevo comienzo. 

ETERNOS MOTIVOS 

El argumento de la historia del Diluvio en la Biblia es bastante directa: Dios pretende mandar una inundación sobre la tierra, en donde todo ser viviente muera; pero antes de hacerlo, le da las instrucciones y los medios por los cuales no solo su vida será salvada, sino también su familia y toda clase de animal. Noé sigue las instrucciones específicas que se le dieron (Génesis 6:14–16) y construye el arca, un gran barco de madera 137m de largo, 23m de ancho y 14m de altura. Para sobrevivir a la inundación, ocho personas y las criaturas tanto de mar y tierra viven en este navío por más de un año. Cuando las aguas retroceden, comienzan nuevamente en un medioambiente nuevo y limpio. Dios da el arcoíris como señal de su promesa de nunca jamás usar un diluvio para limpiar la tierra o sus corruptos moradores (Génesis 9:12–17). Tristemente, no pasa mucho tiempo antes que alguien de la familia de Noé, habiendo traído elementos de corrupción moral a durante el Diluvio, causa el conflicto entre las normas piadosas y su falta, que resurjan nuevamente.

Mientras que la promesa del arcoíris significa que no esperemos que se repita el asunto del diluvio, ¿podrá decirse lo mismo de sus argumentos? Esto incluye la instrucción dentro de patrones adecuados, separación de las masas por lineamientos éticos y morales, salvación, y un comienzo nuevo. Es prudente decir que estos conceptos recurren en cada área de la historia humana y que la primera da ascenso a las tres siguientes. ¿Quién no quiere ser librado de un triste destino y disfrutar de un nuevo comienzo de vez en cuando? La historia de Noé enseña que la renovación comienza con el establecimiento de patrones correctos y su práctica. 

Cristo les dijo a sus discípulos que la condición de la humanidad en los últimos días se asemejaría a la de la sociedad antediluviana (Mateo 24:37–39). ¿Basamos nuestras decisiones éticas y morales en las normas de la sociedad o en lo que hace la mayoría que nos rodea? De manera personal, ¿se ha sentido alguna vez como uno más del rebaño? Si la respuesta es sí, usted y yo deberíamos considerar la lección de la historia de Noé.